domingo, 31 de julio de 2011

.insuficiencias

La noche temprano y llena de golpes. Cataplúm de risas en encuentros y reencuentros de gelatina.
Se nos sigue olvidando revisar la fecha de caducidad antes de asistir a las fiestas y de pronto el óxido de una lluvia desprevenida nos sacude los huesitos dulces o nos pone los pelos de punta.
Humo y saliva parece ser todo lo que queda, el resto sólo es falta, ausencia y paz de promesas frágiles.
Llueve al fin y no alcanza, aunque duela mucho el agua, no alcanza. No sé para qué, pero no es suficiente.

1 comentario:

Gégé dijo...

A veces hace falta que no sea suficiente nada, que nada llene todos los rincones. A veces es necesario que nada sea suficiente y que la lluvia nos abarque.

Brindo por eso. :)