domingo, 28 de agosto de 2011

.paraguas

Dónde estaría la lluvia hace tres meses...
Hoy tiene lugar en mi cuerpo porque hay un paraguas enorme donde guarecerme de sus gotas frías.
La miro por la ventana, me sonrío un poco, cuento los días.
Llueve allá afuera, bien afuera.

sábado, 27 de agosto de 2011

•película.

hoy un paraguas y una calle con adoquines, y a bailar!

jueves, 25 de agosto de 2011

.lluvias con retraso

(por las lluvias de fin de semana)

¿Sabés qué? Podría hacer cientos de metáforas en relación a las gotas de lluvia y este corazón que late con ritmos nuevos.
El mismo corazón que se salía del pecho mientras leía On the road en el asiento de la terminal.
La lluvia se incorporó a la rutina del fin de semana. Tu voz se incorporó a la rutina del fin de semana.
Aún con frío, aún con el sueño postergado de cada día, inventamos formas de querernos con las manos, con la boca, con palabras, con el cuerpo, con el pensamiento.
Y mientras me debilito en la mesa de un bar, bien podría haber escrito estas palabras un año después...



flor que late y late
aunque nunca encuentre
cuerpo que la habite”

Luis Alberto Spinetta

Sé que esto es el principio
y que esta lluvia es el agua primigenia 
brutal y pura que descarga su risa
por mi espalda, un mar vertical
que no me cuida ni me hace daño,
solo está ahí. Quién sabe.

Estoy parada al borde de algo
agarrada de manos que no existen
pero que guardan una caricia futura.

Borde y principio 
son la misma alfombra
sobre la que estoy descalza
y el mundo no gira
está respirando.

Carolina Amaro - Claudio Burgez. "El gran algo"

sábado, 20 de agosto de 2011

• desvarío.

algo suena como un tango a veces.

algo suena como tantas cosas
que suenan a tango.
Los días que pasaron, fueron en tantas camas distintas, y en tantos bares. Los colores, entre amarillentos y rojos, y las ganas de dormir, el cuerpo que pedía una cama cuando el resto de los sentidos estaban en su máximo esplendor. nunca descansé menos en mi vida. Y no la había pasado tan bien en tanto tiempo.
Un chico me invito a bailar tango en un lugar que se llama pachamama. Bailamos y nos aplaudieron. Otro me dijo que yo podía hacer todo.
Cerré muchas veces los ojos y volé, y canté y baile, y cuando los abría, la gente estaba alrededor mío, como espectadora. Nunca sentí tanto vértigo en mi vida.
Hay algo de todo esto que no termino de entender, y me siento como una niña con juguete nuevo. Hay algo en la energía de estos lugares y de esta lluvia que me lava tenuemente los prejuicios y me llena de impunidades. Impunidades que nunca son mías, y siento como si fuesen el cordel del títere que a veces soy. Todo es calma y rock and roll.
efímero, voluble, etéreo, estéreo, mágico, roller coaster.

Y la lluvia con sol
lluvia con sol, se casa una vieja.

Llovió en Paraná también. Y estuve ahí. Fui partícipe de tantas lluvias y alegrías.

Días lejos de la casa, lejos del mundo, con lluvia, pero en paz. Hoy me puedo pasar escuchando este tema en un subte mientras bailo, y les aseguro que soy feliz.



domingo, 14 de agosto de 2011

.para escribir

(esta entrada va atrasada dos días, porque no he tocado la compu desde entonces)

Pensé escribir sobre Mario, el tachero viudo, de 40 años, que me llevó el otro día a trabajar. Se acordaba de haberme llevado hacía unos días atrás a casa y se pasó hablándome todo el camino.
A las diez de la mañana, parecía ya haber oscurecido. La tormenta no auguraba un buen día.
Pero quedarme pensando en el tachero y su historia y sus ganas de conversar, no fueron tan fuertes como otras cosas durante el día.
Al final me dejé llevar por la lluvia que me mantuvo los pies mojados todo el día. Al final acabé por concentrarme en los buenos gestos del día. En el primer cumpleaños de Nerea en Uruguay y la deliciosa cena que nos preparó esa noche, en su sonrisa al abrir nuestro regalo.
Después amigos, amigos ajenos, vino, risas, postre, una larga caminata.
El sueño puede más al final del día y todo el viernes, desde la cama, parece bendecido por esa lluvia ante la cual me pasé el día protestando.
A veces los días grises sí pueden ser rescatados para una futura biografía.




viernes, 12 de agosto de 2011

•Eso

aún sin ser el mejor
día
hora
aún sin serlo
bendice
esto
aún sin saber
bien
que
puede
o no
puede
ser
salva
lava
penas
quita
aún sin saber
nunca
bien
que.




(Y el día es una mierda, pero suena así)


jueves, 4 de agosto de 2011

•aguanieve

caminar las cuadras
el bar iluminado
demasiado
iluminado
pasar los días
por el pelo
las risas raras
todo verde
verde manzana
verde
demasiado
manzana
el café
las confesiones
el vértigo
de decir todo
de decir
estratégicamente
algo
y después
la lluvia
helada
en once
en cualquier
negocio
la lluvia
aguanevada
el primer contacto
con un fenómeno
de estas
características.







domingo, 31 de julio de 2011

.insuficiencias

La noche temprano y llena de golpes. Cataplúm de risas en encuentros y reencuentros de gelatina.
Se nos sigue olvidando revisar la fecha de caducidad antes de asistir a las fiestas y de pronto el óxido de una lluvia desprevenida nos sacude los huesitos dulces o nos pone los pelos de punta.
Humo y saliva parece ser todo lo que queda, el resto sólo es falta, ausencia y paz de promesas frágiles.
Llueve al fin y no alcanza, aunque duela mucho el agua, no alcanza. No sé para qué, pero no es suficiente.

miércoles, 27 de julio de 2011

Reencuentro

[post sin lluvia]

Volveremos con la próxima lluvia... porque mucha agua corrió bajo el puente, muchas idas y vueltas confluyeron en este redescubrirnos enteras, hermanas cósmicas, socias de la vida.
Volveremos a tejer palabras con las pequeñas gotas y los chaparrones, en días de tormenta o de garúa.

lunes, 2 de agosto de 2010

.de cartón

De nuevo pasaron días de lluvia sin escribir acá, rompiendo mi promesa original, comprometida con este sitio.
Ahora escribo desde los restos, imaginando un texto cual arcoiris, colores luego de la tormenta.
Amagando todas las ganas de algo y quedándose en la cama, la muñeca de cartón no tendrá flores pintadas en su vestido.
Eligió adornos de papel para su pelo, collares de colores, broches de pan y sal para prenderse en la ropa.
Y nada. La calle la recibe zumbando agonías, mojándole los pies y pudriendo su corazón también hecho de cartón.
No hay nada tibio, un calorcito de madera con olor dulce, leñita seca que crepite y no llegue a quemar su cuerpo de cartón mojado. No hay pinturas que logren restablecerle la sonrisa.
Se detiene su perfil lineal y se desdibuja las manos, poco a poco, para no poder tocar más nada, para no poder aprisionar más mariposas ni abrir puertas ni acumular tesoros.
Abre la tarde, como las capas de su cuerpo, que obtiene formas nuevas una vez que se seca.