(por las lluvias de fin de semana)
¿Sabés qué? Podría hacer cientos de metáforas en relación a las gotas de lluvia y este corazón que late con ritmos nuevos.
El mismo corazón que se salía del pecho mientras leía On the road en el asiento de la terminal.
La lluvia se incorporó a la rutina del fin de semana. Tu voz se incorporó a la rutina del fin de semana.
Aún con frío, aún con el sueño postergado de cada día, inventamos formas de querernos con las manos, con la boca, con palabras, con el cuerpo, con el pensamiento.
Y mientras me debilito en la mesa de un bar, bien podría haber escrito estas palabras un año después...
“flor que late y late
aunque nunca encuentre
cuerpo que la habite”
Luis Alberto Spinetta
Sé que esto es el principio
y que esta lluvia es el agua primigenia
brutal y pura que descarga su risa
por mi espalda, un mar vertical
que no me cuida ni me hace daño,
solo está ahí. Quién sabe.
Estoy parada al borde de algo
agarrada de manos que no existen
pero que guardan una caricia futura.
Borde y principio
son la misma alfombra
sobre la que estoy descalza
y el mundo no gira
está respirando.
Carolina Amaro - Claudio Burgez. "El gran algo"