martes, 25 de octubre de 2011

•paraná

Es la primera vez que me siento visitante en este lugar, y la lluvia me lo hace notar regalándome días sin que pare de llover.
Las caras de las personas resultan conocidas pero amargas (como té sin azúcar, diría mi sobrina).
Todo en esta ciudad me recuerda por qué no debo volver todavía, y aún así me invita a reconciliarme cada cuatro o cinco meses.
Las voces nunca cesan y no dejan de atormentarme en este lugar, y me ayuda a comprender la hermosa lejanía, el autismo buscado.


Cuando vuelva voy a comer en Guerrín, voy a caminar por Callao y Corrientes, me meteré en librerias y bares de viejo y me asustaré tiernamente con sus dueños. Lo prometo



*(Y el soundtrack será largo, e incluirá este tema http://www.youtube.com/watch?v=dqRord2DWu8)

jueves, 13 de octubre de 2011

.pretérito perfecto

"Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones"

Roberto Juarroz


Un nudo de gotas se precipita, desata la lluvia y desata el sueño, las ganas de respirar el perfume que quedó encerrado en el cuarto.
Un muro de niebla esgrime esa distancia inexistente para darnos miedo.
Y el día es un borrón entre las caminatas y las compras, un mundo azul oscuro para perderse entre canciones.
Hemos llovido juntos tanto abismo...



miércoles, 12 de octubre de 2011

•notas

Cómo puede ser, Jorgelina, que las gotas te atraviesen el sombrero y se te moje el pelo?
Cómo puede ser, Jorgelina, que te olvides que prometiste, una vez más no volver a fumar?

Se te olvidó que debías sacarle la lengua a la ciudad y la promesa de que no se te metería nadie en el bolsillo.

[con lo que cuesta sacarlo después.]

martes, 11 de octubre de 2011

.fin de semana

Dos días mojándonos bajo la lluvia. Los labios, la sensación de fugaz-para siempre, las salpicaduras de amor entre las alas.
La lluvia y esta costumbre de escribir la lluvia me hace tener que pedir perdón. Por no tener las palabras suficientes, por no alcanzar, por estar tan pobre de frases que me desnuden y perfumen alguna página en blanco.
Pobre, así, enseño las manos y la boca vacía a esta nada que se junta como charquitos de agua.
Despojada de este lenguaje de amorconlluvia, miro el comienzo del día con nubes cargadas de gotas frías y sonrío muy a pesar de esta cuasi-fobia a la humedad.
Más tiempo para armar mundos debajo de las sábanas...

jueves, 6 de octubre de 2011

•Baleno.

Adrián Berra



Baleno, me gustaría tener un baleno. En el libro “Amor y Anarquía, la vida urgente de Soledad Rosas”, Sole en los últimos meses de su vida, conoce a un tipo llamado Edoardo Massari al cual la gente apoda “baleno”. Baleno en Italiano, significa “rayo”. Hipnotizada por el libro, caí en cuenta que no importa el hombre, sino el apodo. Este hombre, había estaqueado el alma a Soledad y por eso valía todo su nombre.
Pues eso, me gustaría tener mi propio baleno, uno que esté conmigo si el destino son unas sierras al costado de un campo de manzanillas, en una casa tranquila y austera, con aberturas verdes, e interminables cortinas blancas, con una cama de caños viejos, y un gran horno de barro donde yo cocinaría mientras mi “baleno” toca la guitarra, sentado en una silla de madera azul. Toca la guitarra, me mira, vuelve a tocar la guitarra, y mientras limpio los restos de harina que tengo en mi frente, él se para, tranquilo, me da un beso, me agarra la cintura y salimos al patio, campo de manzanillas, tiramos una sábana (todas nuestras sábanas serían de colores pasteles, y sin estampados, todas lisas, y muy suaves) y nos matamos a amores, tendidos con el hermoso sol de la sierra.
Luego fumaríamos porro, o antes, o siempre, y nos besaríamos largamente. A la noche llegarían las visitas y la comida estaría lista, y nosotros felices, en nuestra hermosa simpleza.
O por ahí a mi baleno y a mí nos toca esta ciudad, o cualquier ciudad, noches de pachamama y ron, o whisky, o rock and roll. Por ahí nos toca perdernos entre los autos y las luces, curtirnos en cualquier esquina de la calle Güemes, besarnos en cada cuadra un par de minutos, y volver al departamento minúsculo donde por tanto amor nos cortaron el gas. Las persianas siempre a medio cerrar, porque a mi baleno le molesta la luz del día, porque le escapamos a la ciudad cuando no la consumimos. Porque aquí, lo único que tenemos de paz son nuestros brazos, y compramos comida todos los días porque no gastamos nada de nuestro tiempo en eso, porque no queremos estar separados ni un poquito, porque lo mejor que tenemos en nuestra vida es arañarnos la piel en nuestra cama, rota, destartalada, con los pelos enmarañados, cantando canciones de cualquier tipo y gusto a alcohol en la boca, gusto a vicios, eternos vicios que nos salvan de aquello que creíamos que era bueno y nos terminó matando (como otros amores, por ejemplo).
En definitiva, en el lugar que sea, quiero que sea. Por un par de meses que duren para siempre.
Un baleno que sea luces en la tormenta, que me haga mojar la cara y estremecer el cuerpo, que no me asuste en esta lluvia.
Quiero un baleno que me saque de mi maldita teoría de ser transición de la vida de los hombres. Uno que me parta el alma cual rayo, uno que me asegure, que no voy a ser nunca más el paso entre estados de ánimo de cualquier hombre que vuelva a cruzarme. Uno que me prometa, que con él, se terminaron las transiciones, que nunca más deberé preocuparme por cualquier otro aroma, que no sea el nuestro.

jueves, 29 de septiembre de 2011

.flotando el río...

Se bebe tu risa en sorbos de leche y miel, con las cosquillas del líquido al bajar por la garganta.
En una lluvia sin temporal, una lluvia que moja y remoja la ropa que olvidó destender, ofrece sus cinco sentidos por un poquito de sol.
La canción de entonces era azul, la lluvia cambió de color. Entre las flechas del tiempo que surcan un cielo de bienvenidas está esa otra voz envuelta entre canciones nuevas, de nuevos colores.
"Cada cual a merced de su corriente..."
Y la corriente de la orillita al costado del cordón se lleva barcos de papel cargados de palabras que nunca he podido escribir y, mucho menos, pronunciar...


•Random mental

Las canciones siempre tienen un lugar, un momento. Y más para quien ha salido sólo con músicos. Todas las canciones significan algo, todas tienen voces distintas, sexos distintos, vísceras, pulsiones, amores, olores.

A veces uno va con ese random desastroso por la vida, pensando que las canciones lo único que hacen es acompañar el camino, y se aparece ESE tema, que te hace acordar a ESE momento. A alguien que te canta “bajo un sol de muchacha y aroma” acostados y muy al oído. O a otro alguien que besa tu cuello al son de “vos y la lluvia caen”. El problema es robar y compartir música con quienes uno está. Pero sería imposible la vida de una eterna amante de chicos que tocan la guitarrita, sin la transacción de amor por música.

Cuando uno está solo, el random juega una mala pasada, y mientras limpias el placar y suena uno de esos temas, se te viene el mundo abajo y dejás de doblar remeras, para quedar atónita mirando la ventana.

Creo que encontré el porqué de mi desorden. A todos aquellos que creían que mis quilombos eran un problema de personalidad, o de desidia, les respondo: No señores, sufro de nostalgia agudizada por un random mental desagradecido.

domingo, 28 de agosto de 2011

.paraguas

Dónde estaría la lluvia hace tres meses...
Hoy tiene lugar en mi cuerpo porque hay un paraguas enorme donde guarecerme de sus gotas frías.
La miro por la ventana, me sonrío un poco, cuento los días.
Llueve allá afuera, bien afuera.

sábado, 27 de agosto de 2011

•película.

hoy un paraguas y una calle con adoquines, y a bailar!

jueves, 25 de agosto de 2011

.lluvias con retraso

(por las lluvias de fin de semana)

¿Sabés qué? Podría hacer cientos de metáforas en relación a las gotas de lluvia y este corazón que late con ritmos nuevos.
El mismo corazón que se salía del pecho mientras leía On the road en el asiento de la terminal.
La lluvia se incorporó a la rutina del fin de semana. Tu voz se incorporó a la rutina del fin de semana.
Aún con frío, aún con el sueño postergado de cada día, inventamos formas de querernos con las manos, con la boca, con palabras, con el cuerpo, con el pensamiento.
Y mientras me debilito en la mesa de un bar, bien podría haber escrito estas palabras un año después...



flor que late y late
aunque nunca encuentre
cuerpo que la habite”

Luis Alberto Spinetta

Sé que esto es el principio
y que esta lluvia es el agua primigenia 
brutal y pura que descarga su risa
por mi espalda, un mar vertical
que no me cuida ni me hace daño,
solo está ahí. Quién sabe.

Estoy parada al borde de algo
agarrada de manos que no existen
pero que guardan una caricia futura.

Borde y principio 
son la misma alfombra
sobre la que estoy descalza
y el mundo no gira
está respirando.

Carolina Amaro - Claudio Burgez. "El gran algo"