lunes, 20 de febrero de 2012

.ucronías

Los 68:07 minutos de The way up, Cataratas y los viajes pendientes, Eco, el Flaco en las mañanas y la lluvia en el puerto del tres de enero, silenciosa en el vértigo que envuelve siempre los primeros minutos de un viaje de carretera.
Después todo es un gran paréntesis. Después del paréntesis, las lluvias se hicieron para dormir entre las mantas mirando películas o leyendo algún libro nuevo.
Pero los días lluviosos, cada tanto, suelen parecerse. Entonces pasado, presente y quizás, sin saberlo, el futuro, confluyen de vez en cuando y agrietan la armadura que el tiempo creó.
La música y el té son agujeros temporales, que a la vez hacen bien y hacen tanto mal.

lunes, 6 de febrero de 2012

• domingo

chapoteemos en la terraza
dale, vos y yo
y los otros también.
chapoteemos (nos).
llename el alma
a baldazos
llename
a baldazos
supongamos
que llovió
a la mañana
aunque nadie
lo haya escuchado


[chapoteame
toda]

jueves, 2 de febrero de 2012

A brillar, mi amor

No es la muerte la que nos busca. Es esa otra insistencia nocturna que en vez de guadaña porta una soga.
Como boa constrictora nos adormece al punto de la apatía y nos enreda para arrastrarnos al fondo. Pero no.
Vos y yo sabemos que no, Babilonia, que somos más fuertes, que acá la cosa es otra, que hemos resistido tormentas como árboles de enormes raíces.
Así que no, esa presencia melancólica y sucia no va a llevarte al fondo, no va a adormecerte con pastillas ni a dejarte entrar en su reino de desesperanza e ilusión de muerte.
Somos las hemanas Babilonia, "raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Átala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol" ¿te acodás?
Siempre Babilonia, con Sèvres que por fin se dignó en aparecer y nos desata las orillas.
Apenas llueve, apenas. Pero un rastro óxido nos sumerge las narices en un año lleno de porvenires.
La vida es otra cosa. A brillar, mi amor...

martes, 13 de diciembre de 2011

.círculos

La tormenta se nubla de pájaros
cantan con sus voces ebrias
toda la lluvia de este verano.
Afuera el tambor, la luna
círculares y porfiados en su redondez
visten la calle mojada y fresca
el viento de una madrugada
que se pronuncia al revés.
Siempre a la noche
en una taza fosforece
un último sorbo de vino
y crujen en el piso_________ mis pies
______________de madera
los besos en la espalda de la oscuridad.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tormenta

Abre el día
inaugura relámpagos que se olvidaron con el sol
compite la luz
no nos alcanza
entre esferas de canciones
apagamos algo que se parece al trueno.

 No importa si son árboles o frutos
todo lo que cae es redondo
incluso las glorias pasadas
que ruedan hasta congelarse en la planicie.

 Afuera quedan los pájaros
en la jaula más grande de todas las jaulas
encerrados afuera, afuera.
Los relámpagos les cosen alas nuevas
y todo lo que vuela tiene esa geometría
que nos da la tormenta.

Noviembre, 2011

martes, 25 de octubre de 2011

•paraná

Es la primera vez que me siento visitante en este lugar, y la lluvia me lo hace notar regalándome días sin que pare de llover.
Las caras de las personas resultan conocidas pero amargas (como té sin azúcar, diría mi sobrina).
Todo en esta ciudad me recuerda por qué no debo volver todavía, y aún así me invita a reconciliarme cada cuatro o cinco meses.
Las voces nunca cesan y no dejan de atormentarme en este lugar, y me ayuda a comprender la hermosa lejanía, el autismo buscado.


Cuando vuelva voy a comer en Guerrín, voy a caminar por Callao y Corrientes, me meteré en librerias y bares de viejo y me asustaré tiernamente con sus dueños. Lo prometo



*(Y el soundtrack será largo, e incluirá este tema http://www.youtube.com/watch?v=dqRord2DWu8)

jueves, 13 de octubre de 2011

.pretérito perfecto

"Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones"

Roberto Juarroz


Un nudo de gotas se precipita, desata la lluvia y desata el sueño, las ganas de respirar el perfume que quedó encerrado en el cuarto.
Un muro de niebla esgrime esa distancia inexistente para darnos miedo.
Y el día es un borrón entre las caminatas y las compras, un mundo azul oscuro para perderse entre canciones.
Hemos llovido juntos tanto abismo...



miércoles, 12 de octubre de 2011

•notas

Cómo puede ser, Jorgelina, que las gotas te atraviesen el sombrero y se te moje el pelo?
Cómo puede ser, Jorgelina, que te olvides que prometiste, una vez más no volver a fumar?

Se te olvidó que debías sacarle la lengua a la ciudad y la promesa de que no se te metería nadie en el bolsillo.

[con lo que cuesta sacarlo después.]

martes, 11 de octubre de 2011

.fin de semana

Dos días mojándonos bajo la lluvia. Los labios, la sensación de fugaz-para siempre, las salpicaduras de amor entre las alas.
La lluvia y esta costumbre de escribir la lluvia me hace tener que pedir perdón. Por no tener las palabras suficientes, por no alcanzar, por estar tan pobre de frases que me desnuden y perfumen alguna página en blanco.
Pobre, así, enseño las manos y la boca vacía a esta nada que se junta como charquitos de agua.
Despojada de este lenguaje de amorconlluvia, miro el comienzo del día con nubes cargadas de gotas frías y sonrío muy a pesar de esta cuasi-fobia a la humedad.
Más tiempo para armar mundos debajo de las sábanas...

jueves, 6 de octubre de 2011

•Baleno.

Adrián Berra



Baleno, me gustaría tener un baleno. En el libro “Amor y Anarquía, la vida urgente de Soledad Rosas”, Sole en los últimos meses de su vida, conoce a un tipo llamado Edoardo Massari al cual la gente apoda “baleno”. Baleno en Italiano, significa “rayo”. Hipnotizada por el libro, caí en cuenta que no importa el hombre, sino el apodo. Este hombre, había estaqueado el alma a Soledad y por eso valía todo su nombre.
Pues eso, me gustaría tener mi propio baleno, uno que esté conmigo si el destino son unas sierras al costado de un campo de manzanillas, en una casa tranquila y austera, con aberturas verdes, e interminables cortinas blancas, con una cama de caños viejos, y un gran horno de barro donde yo cocinaría mientras mi “baleno” toca la guitarra, sentado en una silla de madera azul. Toca la guitarra, me mira, vuelve a tocar la guitarra, y mientras limpio los restos de harina que tengo en mi frente, él se para, tranquilo, me da un beso, me agarra la cintura y salimos al patio, campo de manzanillas, tiramos una sábana (todas nuestras sábanas serían de colores pasteles, y sin estampados, todas lisas, y muy suaves) y nos matamos a amores, tendidos con el hermoso sol de la sierra.
Luego fumaríamos porro, o antes, o siempre, y nos besaríamos largamente. A la noche llegarían las visitas y la comida estaría lista, y nosotros felices, en nuestra hermosa simpleza.
O por ahí a mi baleno y a mí nos toca esta ciudad, o cualquier ciudad, noches de pachamama y ron, o whisky, o rock and roll. Por ahí nos toca perdernos entre los autos y las luces, curtirnos en cualquier esquina de la calle Güemes, besarnos en cada cuadra un par de minutos, y volver al departamento minúsculo donde por tanto amor nos cortaron el gas. Las persianas siempre a medio cerrar, porque a mi baleno le molesta la luz del día, porque le escapamos a la ciudad cuando no la consumimos. Porque aquí, lo único que tenemos de paz son nuestros brazos, y compramos comida todos los días porque no gastamos nada de nuestro tiempo en eso, porque no queremos estar separados ni un poquito, porque lo mejor que tenemos en nuestra vida es arañarnos la piel en nuestra cama, rota, destartalada, con los pelos enmarañados, cantando canciones de cualquier tipo y gusto a alcohol en la boca, gusto a vicios, eternos vicios que nos salvan de aquello que creíamos que era bueno y nos terminó matando (como otros amores, por ejemplo).
En definitiva, en el lugar que sea, quiero que sea. Por un par de meses que duren para siempre.
Un baleno que sea luces en la tormenta, que me haga mojar la cara y estremecer el cuerpo, que no me asuste en esta lluvia.
Quiero un baleno que me saque de mi maldita teoría de ser transición de la vida de los hombres. Uno que me parta el alma cual rayo, uno que me asegure, que no voy a ser nunca más el paso entre estados de ánimo de cualquier hombre que vuelva a cruzarme. Uno que me prometa, que con él, se terminaron las transiciones, que nunca más deberé preocuparme por cualquier otro aroma, que no sea el nuestro.